Hoooooola, bombones!! Hoy es jueves de Shaker Scrap y os traigo una entrada llena de rosa, colorinchis y unicornios, algo muuuuuuuy raro en mí, of course!! Pensando ya en el cumpleaños de #MiMinini, que es el mes que viene, me apetecía mucho hacerle algo que pudiera usar en su cumple y luego quedárselo de recuerdo. Mezcla eso con dosis de rosa, amor por los unicornios, enfados con la Cameo, ser de natural ñoña y el chulíííííísimo reto del blog de @Patycakepops, Entre Chocolate y Scrap (que si no habéis pasado a verlo ya estáis tardando, tenéis el enlace aquí), y sale como resultado estas jarritas. Wiiiiiiiiii, vamos a verlas!
Lo primero que necesitáis para este DIY son dos jarritas (aquí tenéis una de mis obviedades, hacer las jarras no os sale a cuenta), las mías son del Tiger, y eran ideales para este proyecto, porque tanto la cañita como las tapas eran rosita y mint (ideales para un scrapera). El siguiente paso no era tan agradable como comprar: mi archienemiga la Cameo. Vaaaaaaaaamos a ver, pero ¿tú y yo no nos llevábamos bien ya?, ¿eh, eh, ehhhhhhh? Os ahorraré un montón de detalles escabrosos sobre nuestra relación y solo os diré que imprimí unos archivos que me descargué, pero que en internet podéis encontrar muchos freebies que podéis recortar con paciencia y un poquito de pulso.
Como las orejitas quedaban huecas y el cuernecito (es que cuerno suena un poco bestia, ¿no?) estaba fragmetado en cuatro trozos (gracias amiga Cameo, te queremos), decidí hacerme a mano (ni Cameo ni nadaaaaaa, como toda la vida de Dios, a manooooo) una base de cartulina donde poner las orejitas y colocar a ojímetro los trozos de cuernecito. Y la verdad es que me ha gustado el resultado, lo utilizaré en más ocasiones, sobre todo teniendo en cuenta que con la Cameo no me entiendo.
Después de eso, pegué la base con el cuernecito y las orejas en el borde de la tapa. Antes había calculado si me cabían la flores, sin tapar mucho las orejas, o tenía que cortar por la mitad mi plantilla, pero como cabían justitas, no fue necesario.
Ya para terminar, pegué con muuuuuuucho cuidado y pegamento líquido los ojitos, intentando que quedarán al mismo nivel. ATENCIÓN, SHAKER-TRUCO: poneos al lado un bastoncillo humedecido y un papel de cocina y podéis reposicionar los ojitos rápidamente, limpiando y secando el rastro de pegamento.
Lo único que quedaba ya era repetir todo lo que había hecho, siempre mirando con desconfiaza a la Cameo, con la otra jarrita, y ponerlas rápidamente en alto porque #MiMinini quería cogerlas y salir corriendo con ellas para enseñárselas a su muñeca Masha (sí, la de Masha y el Oso, son más parecidas de lo que podáis pensar), que una cosa es que sean de ella y otra muy distinta que ni siquiera lleguen al día de su cumpleaños.
¿Sabéis que es lo mejor de todo esto? Que voy a tener unas jarras monísimas para MI cumpleaños, porque #MiMinini ha decidido que ya no quiere un cumpleaños de unicornios, sino que lo quiere de piratas. Antes de hacer nada, mejor espero no sea que cambie de idea chorrocientas veces!! Nos vemos la próxima semana con una entrada solo apta para amantes de la cocina y la organzación. Un besote, bombones!






